viernes, 26 de febrero de 2016

Las 3 "Rs" de la Ecología Emocional

El gasto en ropa ha crecido un 21% desde 2009 .

Esto nos contaba Jordi Évole en el último programa de Salvados de este pasado domingo 21 de febrero para hablar de el fenómeno del hiperconsumo y la hiperproducción.

Una parte del planeta se encuentra sumido en el consumo compulsivo mientras otra parte se mata para satisfacer esa voracidad.

Este inmenso desequilibrio genera una bestial explotación en la parte productora (países como China, Vietnam…) y la sospecha de una enfermedad en la parte compradora.

¿De dónde procede esa insaciable necesidad de comprar y comprar y comprar…?


Está claro que esto no es sostenible, ni justo...ni sano.

Me gustaría tener respuestas y soluciones para esta enfermedad que nos ha traído la globalización, para este mal reparto de la fuerza de trabajo, para este nuevo modelo de esclavitud.

Creo que hacen falta grandes soluciones, regulaciones a nivel internacional para salvaguardar los derechos humanos, pero realmente las grandes soluciones siempre se hacen esperar y cuando llegan ya es demasiado tarde. Así que vayamos a las soluciones que todos y todas podemos poner en marcha desde ya. Para ello me gustaría hablar de Ecología Emocional.
El concepto de Ecología Emocional fue utilizado por primera vez por Mercè Conangla y Jaume Soler, las personas que lideran el Instituto de Ecología Emocional que lo desarrolla y aplica y autores del libro “Ecología Emocional”(Edit. Amat)


¿Qué es la ecología emocional?

"La ecología emocional es el arte de la sostenibilidad emocional, que nos invita a tomar conciencia de que formamos parte de un ecosistema humano y natural, en el cual todos somos piezas importantes y que influimos en el conjunto".


La sociedad occidental del siglo XXI fomenta el individualismo y la autogestión personal. Cada persona tiene su casa, su cine en casa, su gimnasio en casa, su lavandería en casa… Vivimos en la ilusión de creer que no necesitamos a los demás para vivir, y esto es rotundamente falso, porque formamos parte de un sistema natural, y se nos ha olvidado esa conexión con la naturaleza, con lo que nos rodea, con las personas y con la tierra.


"La ecología emocional es el arte de transformar y dirigir nuestra energía de manera que tenga un impacto que mejore nuestro crecimiento personal, la calidad de nuestras relaciones y un mejor cuidado de nuestro mundo".



La ciudadanía del siglo XXI no confía en la política, pero deja en manos de los gobiernos todas las decisiones, desde quién me suministrará el gas o la luz hasta quién educará a mis hijos. Sin embargo la participación, la innovación, la movilización está en nuestro ADN, ¿qué ha pasado para que renunciemos a ello y deleguemos en…la televisión por ejemplo?


"Nuestras acciones y nuestra pasividad tienen un impacto en el clima emocional global, haciendo que aumente el desequilibrio, el sufrimiento, la enfermedad y la destructividad, o el equilibrio, la armonía, el bienestar y la creatividad".


Somos responsables, somos cómplices, somos culpables. Nuestra participación en un sistema destructivo, jugando las reglas impuestas, dejándonos llevar por la locura del consumo, buscando la satisfacción y la felicidad en la posesión.


Es inútil razonar a cerca de lo que sucede, la razón no nos ayudará en este momento, la razón solo funciona si existe un buen EQUILIBRIO EMOCIONAL y este equilibrio necesita de una visión de sostenibilidad emocional. Por ello me parece que es momento de trabajar desde abajo, desde cada persona y cada hogar con las tres “R” de la ecología:

1.    Reduce tu consumo, ajústate a lo que realmente necesitas
2.    Reutiliza lo que un día sirvió y puede volver a funcionar, repara la batidora en lugar de comprar otra, guarda el pantalón campana, se volverá a llevar.
3.    Recicla lo que ya no sirve, usa tu imaginación como solo tu eres capaz para darle forma a esa mesa de la que te has aburrido, a ese abrigo que está nuevo y que con botones de colores será más alegre, a esa alfombra que recortada en trozos pueden ser pequeños felpudos.

Ya hay muchas personas que hacen esto, en ellas se distingue una clara conciencia de lo que son, de lo que valen de lo que sienten, la conciencia emocional es imprescindible para abordar este tipo de cambios, conciencia global y emocional son las ramas y raíces del árbol.

Por eso necesitamos estas tres “R” desplegadas hacia adentro, para rescatarnos de la infelicidad, de la insatisfacción que nos lleva a la enfermedad consumista.


Para tener una vida emocionalmente sostenible es necesario trabajar las tres 'R':

  •          Reducir lo que te sobra emocionalmente, lo que te hace daño, lo que hace un ruido innecesario, lo que te confunde de lo que realmente eres, esa falsa imagen de felicidad inalcanzable de revistas y anuncios, échala fuera de ti. Apaga la tele, ponte música, sal del gimnasio y pasea al aire libre. Todas las emociones son necesarias, pero no las provoques innecesariamente. Evita las personas tóxicas y las relaciones dañinas.
  •         Reutiliza tus buenos momentos, recuerda lo que te hace feliz de verdad, lo que te hace sentir quién eres realmente, búscalo dentro y sácalo en forma de recuerdos y repite lo que funcionó.
  •         Recicla lo que ya no vale, no insistas en lo que se pasó, conviértelo en otra cosa. La tristeza es necesaria, sirve para descansar y tomar fuerzas, las fuerzas que necesitaremos para volver a salir y a pelear. El miedo se recicla en cautela, la tristeza en descanso, la ira en energía para el cambio. Recicla tus emociones, para ello necesitamos primero saber bien lo que sentimos, sentir con conciencia, saber de dónde viene y transformarlo en algo útil.

Comprar de manera compulsiva, innecesaria, insaciable, viene, la mayor parte de las veces de un tremendo sentimiento de insatisfacción por lo que somos, no nos gustamos y compramos para ser otros, para parecernos a otros. La insatisfacción por lo que uno es, requiere de un buen trabajo de ECOLOGÍA EMOCIONAL:


·         Reduce tu expectativa,  a cerca de lo que quieres de verdad, no dejes que sea guiada por otros.
·         Reutiliza tu verdadera capacidad para ser lo que eres, una persona única y diversa.
·         Recicla tus recursos, tus capacidades, tu forma especial de ser lo que eres.





Las leyes de la ecología emocional


1. Ley de la diversidad y riqueza de afectos: La vida natural depende de su diversidad y riqueza. (Todos los afectos son necesarios.)

2. Ley de la interdependencia afectiva: Toda las formas de vida dependen entre sí. (Somos sistemas de energía abiertos y nadie es emocionalmente autosuficiente. Todo lo bueno que hacemos tiene un impacto positivo en el Universo, lo desadaptativo perjudica a todos)

3. Ley de la gestión ecológica de los recursos afectivos: Todos los seres vivos y todos los recursos son limitados. (Hay que hacer una buena gestión de los afectos. Su mala gestión puede acabar agotándonos y destruyéndonos).

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