lunes, 13 de junio de 2016

Un buen modelo de coach


Empecé a trabajar en el mundo del Coaching casi sin quererlo, allá por el año 1994 ya estaba impartiendo talleres para enseñar a los mandos a ser “Manager coach”.

Por aquel entonces yo trabajaba en una empresa que apostaba por lo nuevo, aunque con algo de recelo y siempre si previamente había pasado por Francia. 

Ya había oído hablar del Coaching, pero no me había llegado a formar, aún no existían en España escuelas certificadoras y lo más que había hecho era formarme en modelos de cambio personal como la PNL(Programación Neuro-lingüística) y el DBM (Development Behavioral Modeling).

El caso es que aún no me había certificado en Coaching y ya estaba impartiendo formación sobre el tema. Sin modelos, sin conocimientos….pero con una poderosa experiencia: había tenido la suerte de tener en mi vida grandes coachers, entre ellos a Rodrigo.


Conocí a Rodrigo en una pequeña empresa de Consultoría y Formación, en una diminuta oficina soleada en la que se hacía fiesta cada vez que el jefe se iba de viaje. Yo aún estaba en 4º de Psicología, comencé como becaria con otras dos compañeras de clase, mi tutor sería Rodrigo. Mientras que yo observaba cómo a mis compañeras sus tutores les daban tarea, les decían exactamente lo que tenían que hacer y las instruían en las más aburridas tareas del recorta y pega (por aquella época el corta y pega era literal, con tijeras y pegamento), Rodrigo me pedía consejo sobre la forma de hacer esto o aquello, como si yo supiese algo!!!

Durante el año y medio en que colaboré en aquella empresa, este coach intuitivo y natural, me mostraba lo sencillas, ligeras y divertidas que eran las tareas, con mucha calma, con mucha “guasa”, con mucho respeto y sobre todo con una inmensa confianza en mí. Porque desde el primer momento, cualquiera de mis respuestas fue válida, cualquiera de mis propuestas interesante, muchas de mis soluciones perfectas.

Rodrigo se marchó a otra empresa, yo acabé la carrera, fui a parar a un Psicotécnico a  revisar permisos de conducir, y después de un año de estar perdida de mí misma, volví a encontrar a mi coach en una reunión de compañeros de trabajo. Mientras se tomaba su vino y me preguntaba  por mi pasado y mi futuro, me ofreció la posibilidad de volver a trabajar a su lado. 

Con suerte y algunas pruebas de selección me encontraba de nuevo con mi coach, esta vez en una empresa más grande, más luminosa, en la que yo aterrizaba para ser consultora de formación,  con grandes clientes, en grandes proyectos, en los que Rodrigo me guiaba sin darme instrucciones, sin decirme lo que tenía que hacer, solo pidiendo consejo, solicitando mi parecer, haciéndome tomar conciencia de lo que ya sabía, provocando mi salto para que lo pusiera a funcionar, reforzando en cada momento lo bien que lo había hecho, retomando mis palabras para hacerme comprender…que las cosas eran fáciles, livianas, divertidas… y mezclándolo todo con su “guasa”, su respeto, su inmensa confianza.

Ahora Rodrigo ha publicado un libro, con su compañera de vida Ximena, un libro sobre Coaching Ejecutivo, pero sobre todo trata  de lo que él es, de sus valores, de su forma especial de ver el mundo y de compartirlo. Mientras lo leo es como si le escuchase, con su acento aún chileno y con mucho ya de madrileño.


Rodrigo es mi certificación, el mejor modelo que he podido tener. Es un coach profesional y de vida, ahora mismo nos lo está demostrando: su lucha de hoy vuelve a ser modelo de exploración de nuevos retos, ya va a por el segundo libro, y eso que para él la vida ahora no es nada ligera, ni sencilla y creo que tampoco es muy divertida, aunque él sigue manteniendo su "guasa", su tremendo respeto y esa confianza infinita.

viernes, 26 de febrero de 2016

Las 3 "Rs" de la Ecología Emocional

El gasto en ropa ha crecido un 21% desde 2009 .

Esto nos contaba Jordi Évole en el último programa de Salvados de este pasado domingo 21 de febrero para hablar de el fenómeno del hiperconsumo y la hiperproducción.

Una parte del planeta se encuentra sumido en el consumo compulsivo mientras otra parte se mata para satisfacer esa voracidad.

Este inmenso desequilibrio genera una bestial explotación en la parte productora (países como China, Vietnam…) y la sospecha de una enfermedad en la parte compradora.

¿De dónde procede esa insaciable necesidad de comprar y comprar y comprar…?


Está claro que esto no es sostenible, ni justo...ni sano.

Me gustaría tener respuestas y soluciones para esta enfermedad que nos ha traído la globalización, para este mal reparto de la fuerza de trabajo, para este nuevo modelo de esclavitud.

Creo que hacen falta grandes soluciones, regulaciones a nivel internacional para salvaguardar los derechos humanos, pero realmente las grandes soluciones siempre se hacen esperar y cuando llegan ya es demasiado tarde. Así que vayamos a las soluciones que todos y todas podemos poner en marcha desde ya. Para ello me gustaría hablar de Ecología Emocional.
El concepto de Ecología Emocional fue utilizado por primera vez por Mercè Conangla y Jaume Soler, las personas que lideran el Instituto de Ecología Emocional que lo desarrolla y aplica y autores del libro “Ecología Emocional”(Edit. Amat)


¿Qué es la ecología emocional?

"La ecología emocional es el arte de la sostenibilidad emocional, que nos invita a tomar conciencia de que formamos parte de un ecosistema humano y natural, en el cual todos somos piezas importantes y que influimos en el conjunto".


La sociedad occidental del siglo XXI fomenta el individualismo y la autogestión personal. Cada persona tiene su casa, su cine en casa, su gimnasio en casa, su lavandería en casa… Vivimos en la ilusión de creer que no necesitamos a los demás para vivir, y esto es rotundamente falso, porque formamos parte de un sistema natural, y se nos ha olvidado esa conexión con la naturaleza, con lo que nos rodea, con las personas y con la tierra.


"La ecología emocional es el arte de transformar y dirigir nuestra energía de manera que tenga un impacto que mejore nuestro crecimiento personal, la calidad de nuestras relaciones y un mejor cuidado de nuestro mundo".



La ciudadanía del siglo XXI no confía en la política, pero deja en manos de los gobiernos todas las decisiones, desde quién me suministrará el gas o la luz hasta quién educará a mis hijos. Sin embargo la participación, la innovación, la movilización está en nuestro ADN, ¿qué ha pasado para que renunciemos a ello y deleguemos en…la televisión por ejemplo?


"Nuestras acciones y nuestra pasividad tienen un impacto en el clima emocional global, haciendo que aumente el desequilibrio, el sufrimiento, la enfermedad y la destructividad, o el equilibrio, la armonía, el bienestar y la creatividad".


Somos responsables, somos cómplices, somos culpables. Nuestra participación en un sistema destructivo, jugando las reglas impuestas, dejándonos llevar por la locura del consumo, buscando la satisfacción y la felicidad en la posesión.


Es inútil razonar a cerca de lo que sucede, la razón no nos ayudará en este momento, la razón solo funciona si existe un buen EQUILIBRIO EMOCIONAL y este equilibrio necesita de una visión de sostenibilidad emocional. Por ello me parece que es momento de trabajar desde abajo, desde cada persona y cada hogar con las tres “R” de la ecología:

1.    Reduce tu consumo, ajústate a lo que realmente necesitas
2.    Reutiliza lo que un día sirvió y puede volver a funcionar, repara la batidora en lugar de comprar otra, guarda el pantalón campana, se volverá a llevar.
3.    Recicla lo que ya no sirve, usa tu imaginación como solo tu eres capaz para darle forma a esa mesa de la que te has aburrido, a ese abrigo que está nuevo y que con botones de colores será más alegre, a esa alfombra que recortada en trozos pueden ser pequeños felpudos.

Ya hay muchas personas que hacen esto, en ellas se distingue una clara conciencia de lo que son, de lo que valen de lo que sienten, la conciencia emocional es imprescindible para abordar este tipo de cambios, conciencia global y emocional son las ramas y raíces del árbol.

Por eso necesitamos estas tres “R” desplegadas hacia adentro, para rescatarnos de la infelicidad, de la insatisfacción que nos lleva a la enfermedad consumista.


Para tener una vida emocionalmente sostenible es necesario trabajar las tres 'R':

  •          Reducir lo que te sobra emocionalmente, lo que te hace daño, lo que hace un ruido innecesario, lo que te confunde de lo que realmente eres, esa falsa imagen de felicidad inalcanzable de revistas y anuncios, échala fuera de ti. Apaga la tele, ponte música, sal del gimnasio y pasea al aire libre. Todas las emociones son necesarias, pero no las provoques innecesariamente. Evita las personas tóxicas y las relaciones dañinas.
  •         Reutiliza tus buenos momentos, recuerda lo que te hace feliz de verdad, lo que te hace sentir quién eres realmente, búscalo dentro y sácalo en forma de recuerdos y repite lo que funcionó.
  •         Recicla lo que ya no vale, no insistas en lo que se pasó, conviértelo en otra cosa. La tristeza es necesaria, sirve para descansar y tomar fuerzas, las fuerzas que necesitaremos para volver a salir y a pelear. El miedo se recicla en cautela, la tristeza en descanso, la ira en energía para el cambio. Recicla tus emociones, para ello necesitamos primero saber bien lo que sentimos, sentir con conciencia, saber de dónde viene y transformarlo en algo útil.

Comprar de manera compulsiva, innecesaria, insaciable, viene, la mayor parte de las veces de un tremendo sentimiento de insatisfacción por lo que somos, no nos gustamos y compramos para ser otros, para parecernos a otros. La insatisfacción por lo que uno es, requiere de un buen trabajo de ECOLOGÍA EMOCIONAL:


·         Reduce tu expectativa,  a cerca de lo que quieres de verdad, no dejes que sea guiada por otros.
·         Reutiliza tu verdadera capacidad para ser lo que eres, una persona única y diversa.
·         Recicla tus recursos, tus capacidades, tu forma especial de ser lo que eres.





Las leyes de la ecología emocional


1. Ley de la diversidad y riqueza de afectos: La vida natural depende de su diversidad y riqueza. (Todos los afectos son necesarios.)

2. Ley de la interdependencia afectiva: Toda las formas de vida dependen entre sí. (Somos sistemas de energía abiertos y nadie es emocionalmente autosuficiente. Todo lo bueno que hacemos tiene un impacto positivo en el Universo, lo desadaptativo perjudica a todos)

3. Ley de la gestión ecológica de los recursos afectivos: Todos los seres vivos y todos los recursos son limitados. (Hay que hacer una buena gestión de los afectos. Su mala gestión puede acabar agotándonos y destruyéndonos).

lunes, 7 de diciembre de 2015

Poderosa comunicación





¿Cuánto te esfuerzas al día por la comunicación?

Seguro que a lo largo del día pasan ante nosotros una gran cantidad y variedad de situaciones en las que desaprovechamos, malgastamos e incluso contaminamos una conversación. Alguien te hace una propuesta, tu no te sientes cómodo y no sabes por qué, te apetece aceptar pero no quieres mostrar debilidad (tampoco sabes por qué) y te lanzas decididamente a proponer algo totalmente distinto solo por hacerte ver, es entonces cuando la conversación se retuerce si no somos capaces de alisarla con nuestra propia voz y unas palabras afinadas. Esa simple conversación puede acabar en un “pues que cada cual haga lo que le parezca”.


La comunicación está predestinada a fracasar

La buena comunicación requiere un considerable esfuerzo: saber lo que queremos lograr con ella.
Lo más difícil en la comunicación no es expresarse correctamente, ni mucho menos, de eso ya se encarga nuestro cuerpo, lo difícil está en saber lo que realmente queremos y ser coherentes con ello.
Cuando le pedimos a un experto que nos enseñe a persuadir a través de la palabra, lo primero que tenemos que saber es que la palabra, cuando está en línea con nuestros pensamientos y deseos, surge de nosotros de manera fresca y salvaje a veces, incluso inapropiada, pero realmente SINCERA.

Siempre digo que si quieres persuadir tienes que acercarte, acercarte a ti mismo, a tus verdaderos deseos y creencias, acercarte a tu interlocutor, a sus necesidades y valores.
No es posible tener influencia desde la lejanía, desde las posiciones YO-TU. Solo podemos lograr una influencia ficticia, basada en el poder coercitivo.

La comunicación poderosa, la importante, esa en la que nos jugamos cosas que nos interesan y preocupan, está continuamente en riesgo, el riesgo de ser desatendida y convertida en una conversación insustancial, anodina o peor aún, en una conversación de disputa, lucha y conflicto.

Para aprender a conversar de manera poderosa, primero tenemos que reconocer lo que hay de nosotros en cada palabra, después debemos adoptar la valentía del que se juega algo importante y por último asumir que siempre puede haber mejores ideas que las mías, incluso cuando parecen peores a primera vista.



1. Reconoce tu estado, tus deseos y tu objetivo
2. Adopta la valentía que requiere una conversación poderosa
3. Asume que puede haber una mejor idea





Convencer, persuadir, influenciar es algo relativamente sencillo si logras que la conversación suene a poderosa, no vale hablar en cualquier lado y de cualquier modo, es necesario otorgarle a nuestras palabras la solemnidad que requieren, y el mundo occidental es cada vez menos solemne y más utilitario.

El control de nuestras conversaciones

Muchas de nuestras conversaciones toman derroteros inesperados simplemente porque mientras las manteníamos estábamos a otra cosa, o nos dejamos llevar por las emociones. Es un error pensar que se puede mantener una conversación neutra, no emocional. Las emociones siempre están presentes durante nuestra comunicación. Pero han de ocupar un lugar adecuado, y no llevarnos a perder el norte y el control.

Por eso siempre hay que comenzar un paso atrás, un metro sobre el suelo, un poco espectador de uno mismo. Entrar al trapo es lo más común ante un tema emocional.
Sin embargo debemos esforzarnos por mantener esa posición de espectadores de nosotros mismos el tiempo suficiente para mantener el control de nuestro comportamiento. 

Pero para llegar a la influencia es imprescindible acercarse al otro, así que hay un momento para las emociones, el momento de la empatía y del "entiendo que quieres... " este es el momento de mostrar que nos importa lo que el otro piensa y siente. Nada mejor que dejarlo de manera evidente con nuestras palabras, no basta con sentirlo, hay que demostrarlo.
Eso si, nuestro objetivo debe mantenerse, y si lo que queremos es un cambio de puesto de trabajo o simplemente una explicación, este será el momento de pedirlo. Después de la empatía, el reencuadre de nuestro objetivo, que significa plantearlo dentro del entendimiento de la posición del otro: "entiendo que para tí es difícil en este momento luchar por mi cambio de puesto..."
Por supuesto, que siempre dejaremos la puerta abierta a las ideas del otro, tenderemos un puente de entendimiento, dejaremos que exprese sus ideas, pero nos mantendremos firmes en nuestros deseos y propuestas.


1. Toma distancia y observa como espectador
2. Acércate y empatiza con tu interlocutor
3. Reencuadra tu objetivo en el marco actual
4. Abre la puerta al entendimiento y a las nuevas ideas






Por supuesto que una conversación poderosa no es siempre garantía de éxito, en muchas ocasiones no conseguiremos lo que queremos, pues depende de otras variables más allá de la buena comunicación. Pero al menos habremos ejercido nuestro derecho a expresarnos y la valentía de hacerlo con el respeto a nosotros mismos y nuestros interlocutores. 

¿Merece la pena, verdad?

viernes, 13 de noviembre de 2015

Productividad personal: La habilidad de procrastinar

La procrastinación (del latín procastinare) consiste en ir aplazando algo que tenemos que hacer y vamos demorando, dando patadas hacia delante, a veces de manera consciente y meditada, otras veces como un irresistible tendencia a no afrontar algunas tareas que, o no nos gustan, o nos gustan demasiado para acabarlas.

Se ha hablado mucho últimamente acerca de esta tendencia natural que a todos y todas nos afecta, se dan consejos para ir contra ella, luchar contra el aplazamiento de tareas premiándonos su finalización y acotando su ejecución.
En un principio, la procrastinación es uno de los mayores enemigos de la productividad personal, y así lo solemos contar los profesionales de la formación cuando entrenamos en métodos para la buena gestión del tiempo. De modo que cada vez que tenemos conciencia de haber procrastinado, nos invade la culpa y hacemos propósito de enmienda.

Procrastinar nos hace menos productivos, o así nos lo hacen creer los modelos de mejora de la productividad. Pero...¿es tan malo procrastinar como nos cuentan?

Hace unos meses estuve en la presentación de un libro sobre productividad personal, el libro de José Miguel Bolívar, La productividad personal, aprende a liberarte del estrés con GTD
Ya conocía el método, propuesto por David Allen (GTD – Getting Things Done) y lo cierto es que algunos de sus principios ya formaban parte de la forma de organizarme que venía aplicando desde hace años, tanto para mí misma, como para compartir en mis formaciones.


Me sorprendió del método, eso si, la manera en que se desestima la planificación y la priorización, yo soy incapaz de organizar mi tiempo si no fijo mi mirada en mi plan y decido un ranking aproximado de prioridades.

Lo cierto es que el método GTD aporta una visión fresca y dinámica del uso de nuestro tiempo, con consejos como"no confíes en tu memoria, saca lo que tengas que hacer de tu mente y escribelo en una lista" y "no te dejes llevar por la urgencia, porque la urgencia es Sexi"

Durante la presentación del libro, una duda recurrente rondaba mi cabeza: ¿La urgencia es igualmente "sexi" para todos?, ¿cómo afectan nuestras preferencias a la gestión del tiempo?


¿Yo procrastino porque lo prefiero?

El MBTI es un inventario tipológico basado en la Teoría de los Tipos de Carl Gustav Jung y creado por  Katharine Cook Briggs e  Isabel Briggs Myers 

Se trata de una herramienta muy utilizada en la gestión del cambio por su visión del potencial de cambio personal y organizacional. El MBTI no identifica el carácter o los rasgos de una persona, variables resistentes al cambio, identifica PREFERENCIAS personales, susceptibles de ser modificadas, en cuatro grandes dimensiones con dos polos cada una de ellas, de modo que el diagnóstico MBTI identifica 16 tipos de personalidad en función de estas preferencias.
Una de estas dimensiones se refiere a la forma en que llevamos el orden en nuestras vidas, se trata de la dimensión J-P (Juicio –Percepción).



  • ·     La preferencia de algunas personas hacia el orden y la previsión (J) hace que necesiten tener siempre un plan a la vista, una organización mínima les produce tranquilidad, la urgencia y la necesidad de adaptación continua son sus peores pesadillas. Estos, cuando procrastinan se sienten realmente culpables.

  • ·      La preferencia por la flexibilidad (P) facilita un comportamiento de gusto por lo nuevo, un dejarse llevar por los acontecimientos, alguien con preferencia Percepción tiende a idear nuevas formas de hacer las cosas cada vez, se resiste a la rutina y prefiere hacer planes generales para poder improvisar. A estos les encanta procrastinar, lo prefieren.

Estas dos preferencias configuran además, dos formas muy diferentes de enfrentarse a una organización del tiempo con el método GTD.

  • Me imagino a una persona con preferencia J, ordenada y buscadora de lo previsible, ante un método que le impide reverenciar a la priorización. Esta preferencia hace que alguna de las etapas del método GTD (la etapa de HACER) sea compleja y tenga que incorporarse alguna herramienta como la matriz de Eisenhower.
  • Por otro lado, las personas con preferencia P pueden estar encantadas con algunas de las afirmaciones del método GTD, pero es seguro que les costará muchísimo hacerse con toda la nomenclatura y las rigurosas acciones que hay que llevar a la práctica, un día harán la lista, al siguiente se dejarán llevar por su deseo de procrastinar.


Esta semana he leído un interesante artículo sobre la seducción de la Procrastrinación de Enrique Sacanell en su blog  La danza del cambio: ¿Trabajas o procastinas?, recomiendo su lectura, especialmente para aquellas personas que no pueden resistirse a postponer y a las que le cuesta saltar de la cama al primer toque de despertador.

En este artículo, Enrique Sacanell hace referencia al libro “La procrastinación eficiente” de John Perry, premio Novel de literatura en 2011, que se reconoce a si mismo como un gran procrastinador, que le sabe sacar partido a este terrible vicio, hasta el punto de reconocer que escribe libros para evitar hacer las cosas importantes que debería hacer.


Estoy de acuerdo en que determinados defectos pueden ser algo más que virtudes, se trata de preferencias que llegan a configurar una verdadera habilidad. La habilidad de procrastinar y salir airosa que tienen algunas personas, logrando ser realmente productivas, no se sabe si en los objetivos que tenían marcados o en otros que se les ocurrieron sobre la marcha.








Así que...aprendamos a procrastinar de manera eficiente, seguro que algunos y algunas ya están deseando practicarlo.




miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿Cuánta vida nos quita el correo electrónico?



¿Qué es lo primero que haces cuando llegas al trabajo?
¿Lo primero que haces es  encender el ordenador y abrir el correo?

Ten cuidado porque puede ser que hayas confiado el control sobre tu tiempo a una herramienta que está ahí precisamente para que seas tu quien la controle.

El correo electrónico es en principio una herramienta de gestión de la comunicación que debería permitirnos mejorar nuestra productividad, sin embargo el efecto es muchas veces el contrario: bandejas de entrada inundadas con más de 50 correos, algunos con ellos esperando respuesta hace semanas.

Es cierto que la cantidad de correos que recibimos es a veces inabarcable, pero no se trata de abarcarlo todo, se trata de abarcar lo realmente importante para hacer lo que tenemos que hacer.


Veamos una serie de sencillos consejos que nos ayudarán a ....lograr un momento de felicidad en nuestras vidas: una bandeja de entrada vacía


1. No uses el correo como organizador de tu día de trabajo
Muchas personas abren el correo nada más llegar a su trabajo, antes siquiera de haber pensado en lo que tienen que hacer.

2. No dejes que el correo te interrumpa en tus tareas
Elimina el avisador de correo y decide cuáles son los momentos en que tu aplicación de correo debe estar abierta y cuándo cerrarla.

3. No te dejes inundar
Mantén la bandeja de entrada limpia. Utiliza carpetas lógicas y actualizadas para organizar el correo según entra.Utiliza clasificaciones dinámicas, que puedas modificar en función del contexto o proyecto en que trabajas.

4. Diferencia entre gestionar y responder
Gestionar es establecer prioridades decidiendo qué debo hacer con ese correo. Es un error procesar el correo de manera lineal en el orden en que entran en la bandeja. Debemos hacer primero una revisión de la bandeja de entrada. Tendré dos tipos de carpetas, las de gestión y las de almacenaje. La carpeta de gestión será en función de la prioridad.

5. Utiliza filtros actualizados para ordenar el correo
Puedes los correos para que entren directamente a determinadas carpetas a través de los filtros y reglas. Muchos de tus correos no son importantes y pueden ir directamente a esas carpetas que abrirás periódicamente (una vez a la semana) para gestionar.

6. Aprovecha tus otros dispositivos electrónicos para tener al día el correo
Utiliza los tiempos muertos, en el metro, en el bus, esperando a un cliente….para tener el correo al día. 

7. Procesa el correo en función de tus prioridades
Clasifica en grados de Importancia y de Urgencia.
Haz rápido aquello urgente y poco importante. Mantén la cabeza fría en relación a las urgencias. No pierdas de vista lo que es realmente importante para tu misión, lo que te lleva a lograr tus buenos resultados.
Cada e-mail requiere una acción: responder y procesar. No es necesario que respondas siempre de manera inmediata, pero procesa de manera inmediata. Puedes tener una carpeta POR RESPONDER.





Me gusta cuando alguien explica las cosas de manera tan concreta y sencilla. Os recomiendo este vídeo sobre la mejora de la productividad, en especial sobre uno de nuestros mayores malgastadores de tiempo: el correo electrónico.



martes, 20 de octubre de 2015

Tiempo al tiempo


Mi padre era relojero, relojero diplomado, como le gustaba recalcar, fue uno de los primeros estudiantes a distancia,  se sacó el título de relojería por correspondencia, a principios de los 60.

Trabajaba arreglando relojes para varias tiendas, era algo así como un relojero freelance. Tenía el taller en casa, en  su mesa de relojero, con todos esos frasquitos y herramientas diminutas: en un cajón cientos de repuestos de cristales de distintos calibres, cada uno en su sobre de papel amarillento; en otro cajón  espirales, tijas y las fascinantes cajitas con rubíes.  Sobre la mesa la campana de cristal, el frasco de gasolina, el aceite… y la lupa.


Pasaba larguísimas horas encorvado sobre la mesa, con la lupa calada en el ojo izquierdo.

Cada día se enfrentaba al reto de poner a punto dos, tres, cuatro relojes, a veces más, con prisas por el compromiso de entrega de la relojería para la que trabajaba.
Y  todo esto compartido con su otro trabajo, el de siempre y antes, guardagujas en la estación de Atocha.


Mucho trabajo para un solo hombre, poco tiempo para tanta tarea, así era el pluriempleo de los 60.
Pero a mi padre nunca le faltó el tiempo, ni la sonrisa en la cara, ni la paciencia infinita. No sucumbió a las prisas, no dejó que la angustia de no llegar a tiempo le borrara el gusto por lo que hacía. Era un hombre organizado.
Han cambiado muchas cosas desde entonces:


  • ·         Ahora los relojes son digitales, nuestra vida también lo es y con ello nuestra percepción del tiempo. El paso de nivel 1 de alerta a nivel 2 es inmediato, de la no urgencia a la urgencia, del posible al ya, es el síndrome del cortoplacismo. El tiempo transcurre a saltos o así lo parece, por eso hay que llevarlo de las riendas, para que no se nos desboque.
  • ·         Ahora  no reparamos el reloj, directamente  lo cambiamos por uno nuevo. Todo envejece rápidamente, la tecnología viene con obsolescencia programada, el tiempo también envejece rápido. Si no aprovechas la oportunidad pasa volando, todo es vertiginosamente cambiante y fugaz.
  • ·         Ahora el reloj ha quedado desplazado por otros medios que marcan nuestro paso, los correos electrónicos marcan nuestro ritmo de trabajo, el whatsapp nuestras miradas al móvil, el móvil nuestra vida.





Tres claves para llevarse bien con el tiempo de hoy


1.       No te saltes los minutos. El tiempo tiene vacíos que se pierden si no eres consciente de que existen. Lo digital nos hace pasar de 1 a 2 de un salto, lo analógico nos permitía ir viendo el avance de la manecilla lentamente.



Para ello es importante:
·         Divide las tareas en sus partes
·         Divide los momentos de trabajo
·         Divide el correo en carpetas
·         Clasifica las tareas por categorías


2.       Se consciente de lo fugaz. Ni los buenos momentos ni los malos duran para siempre. Aprende a disfrutar de los buenos momentos, de los que se escapan de las manos si no los retienes. Aprende a esperar que pasen los malos momentos, con paciencia, sin perder el paso.


Para ello es importante:
·         No perder de vista lo que realmente quieres y lo que realmente necesitas
·         Tener claro para qué estás haciendo lo que haces
·         Buscar experiencias y tareas que te hacen disfrutar
·         Repara tu reloj



3.       No dejes que los medios marquen tu paso.  Es fácil llegar al trabajo, encender el ordenador y ponerse a responder el correo, pero eso no es siempre lo que tienes que hacer.


Para ello es importante:

·         Decide cuándo abrir y cuándo no abrir el e-mail, desactiva la alarma de correo entrante.
·         Mantén unas pautas para abrir el whatsapp o las redes sociales, una mínima disciplina para no dejarte seducir por su atractivo a la primera llamada.

·         No le quites el áncora al reloj, pues pasará un día sin que te des cuenta. Marca el paso del tiempo con tu actividad. No te dejes llevar por urgencias ajenas.



Y aquí os dejo este corto, El tiempo al tiempo, testimonios y reflexiones de un relojero sabio.


Recuerda que tu tiempo es realmente lo único que tienes, cuando se te acabe....

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Conectando los puntos

Está claro que todo está conectado, y que todos estamos conectados. El universo entero está conectado a nosotros, somos "polvo de estrellas" , por mucho que nos empeñemos en sentirnos una especie diferente en un planeta diferente, son nuestros sentidos los que nos hacen percibir esas diferencias, si nuestros sentidos estuvieran preparados de otro modo la realidad que percibimos sería otra. 

Es curiosa esa conexión cósmica y también es curiosa la conexión personal: personas que comparten pensamientos, que comparten formas de entender la vida, que comparten visiones...




Cada vez que me encuentro con alguien que comparte mi visión particular de la vida me sobresalta la idea de que hay algo imperceptible que conecta nuestras mentes, un hilo invisible que une pensamientos, estoy segura de que a veces pienso acompañada, alguien se suma a mi proceso mental, a veces en paralelo, otras cruzándose en un punto.


A veces pensamos acompañados, surge una idea que crees que es tuya y hay cientos pensando en lo mismo.


Las nuevas formas de comunicación, Internet, la facilidad para conectarse con mucha gente en un instante, es toda una ocasión para comprobar cómo andan esos hilos mentales paralelos. Asómate a la red, plantea una pregunta, esa con la que te has levantado esta mañana, por ejemplo:  ¿por qué esta semana está siendo tan larga? y te sorprenderá comprobar que hay un montón de personas hablando sobre ello.

Las redes sociales nos acercan a personas que piensan a nuestro ritmo.


No somos tan diferentes, ni tan originales, ni tan únicos, hay muchas cosas que nos unen a los demás, más de las que nos imaginamos. Reaccionamos sin ser conscientes a la actitud de los otros, pensamos al unísono en una dirección, nos quitamos la palabra y hasta a veces respiramos al mismo tiempo. 
Todo esto es simplemente porque hace muchísimo tiempo fuimos una misma célula, pero no tanto tiempo como para que nuestras células lo hayan olvidado y sigan CONECTANDO LOS PUNTOS.